Adorar a Dios reverentemente (Parte 2)

Debo reconocer que su Ser es incuestionable e indiscutible.

Oh Dios, los cielos cuentan tu gloria, y el firmamento anuncia la obra de tus manos. * Tu eterno poder y deidad se hacen claramente visibles por medio de las cosas creadas, * de manera que son necios e inexcusables los que dicen: “No hay Dios”; * ciertamente hay un galardón para el justo, y ciertamente hay un Dios que juzga en la tierra * como en el cielo.

Por tanto, me acerco a ti, creyendo que existes y que recompensas poderosa y abundantemente a aquellos que diligentemente te buscan. *

Sin embargo, debo confesar que su naturaleza es incomprensible.

No puedo descubrir los secretos de Dios ni puedo hallar los límites del Todopoderoso. *

Grande eres, Señor, y digno de suprema alabanza; y tu grandeza es inescrutable. *

¿Quién expresará las poderosas obras del Señor o contará sus alabanzas? *

— Y que sus perfecciones son inigualables e incomparables.

¿Quién como tú, oh Señor, magnífico en santidad, terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios? *

¿Quién en los cielos se igualará al Señor? ¿Y quién es semejante al Señor entre los hijos de los potentados? * Oh Señor, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú? Poderoso eres, y tu fidelidad te rodea. *

Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, ni obras que igualen tus obras. * Porque tú eres grande y hacedor de maravillas; sólo tú eres Dios. *

Ninguna criatura tiene un brazo como el de Dios o una voz que truene como la suya. *

Y que está infinitamente por sobre mí y todos los demás seres.

Tú eres Dios y no hombre; no tienes ojos de carne, ni ves como ve el hombre. Tus días no son como los días del hombre, ni tus años como los tiempos humanos. *

Así como son más altos los cielos que la tierra, así son tus pensamientos más altos que mis pensamientos, y tus caminos más altos que mis caminos. *

Todas las naciones te son como la gota de agua que cae del cubo, o como el polvo en las balanzas; * como nada son, y son estimadas por ti como menos que la nada y el vacío. *