Introducción y Exhortación a Orar por la Totalidad de la Humanidad Perdida

De la Quinta Parte de la Oración, que Consiste en Dirigirse a Dios en Súplica e Intercesión por Otros

El Señor Jesús me enseña a orar no sólo con otros, sino también por ellos; el apóstol me asigna la responsabilidad de suplicar por todos los santos, * y muchas de las oraciones en las epístolas son a favor de sus amigos. No debo pensar, al dedicarme a esta parte de la oración, que puedo permitir la indiferencia o que merme mi fervor por cuanto no me concierne directamente, sino que debo, más bien, permitir que una santa llama de amor, tanto hacia Dios como hacia al hombre, haga aún más viva y ardiente mi devoción.

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Debo orar por la humanidad entera, la humanidad perdida; en consecuencia, me compete honrar a todos * y, de acuerdo a mis capacidades, hacerles el bien. *

Dios, mi Salvador, tú me enseñas a orar por todos, porque esto es bueno y agradable a tus ojos por cuanto deseas que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad y de Jesucristo, * quien se dio a sí mismo en rescate por todos. *

Ten compasión del mundo que está bajo el poder del maligno * y permite que el príncipe de este mundo, que ha cegado las mentes, sea echado fuera. *

Oh que tu camino sea conocido en todas las naciones, * que los pueblos bárbaros sean civilizados, y que quienes andan sin Dios en el mundo sean traídos al servicio del Dios viviente; * de tal modo que tu poder salvador sea conocido en todas las naciones. Sí, que todos los pueblos te alaben, Señor, que todos los pueblos te alaben; que se alegren y se gocen las naciones, porque juzgas a los pueblos con rectitud, y guías a las naciones de la tierra. *

Oh que tu salvación y tu justicia sean notorias y vistas ante las naciones, y que todos los términos de la tierra vean tu salvación, oh Dios. *

Oh haz que las naciones sean herencia de tu Hijo, y los confines de la tierra su posesión; * pues has dicho: “Poco eres para levantar las tribus de Jacob, y restaurar el remanente de Israel,” pero tú lo harás como luz a las naciones. *

Que todos los reinos del mundo lleguen a ser el reino del Señor y de su Cristo. *

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