Ora Fervientemente Pidiendo Misericordia para la Nación y Bendición para el Ministerio del Evangelio en Ella

12.3

En oración debo pedir fervientemente misericordias para la nación.

12.3.1

Por los favores de Dios para con mi nación y las prendas de su presencia entre nosotros considerando que de ello depende nuestra felicidad.

Oh esperanza y guarda de Israel en tiempo de aflicción, no seas como el forastero en la tierra o como el caminante que se retira para pasar la noche; quédate siempre entre nosotros: Hemos sido llamados por tu nombre; no nos desampares. Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Señor, actúa por amor de tu nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado, y contra ti hemos pecado. *

Oh Dios, restáuranos, haz resplandecer tu rostro y seremos salvos. ¡Manifiesta tu poder y sálvanos! *

Muestra, oh Señor, tu misericordia, y danos tu salvación; * que tu salvación esté cerca de los que te temen y que tu gloria habite en nuestra tierra. Que la misericordia y la fidelidad se encuentren; que la justicia y la paz se besen. Que brote de la tierra la verdad y la justicia mire desde lo alto. Sí, que Jehová nos dé lo bueno: Que la justicia vaya delante de Él y nos ponga sus pasos por camino. *

12.3.2

Por la permanencia del evangelio y los medios de gracia entre nosotros y por una profesión nacional de la santa religión de Cristo.

¡Oh que el trono de Cristo permanezca por siempre en medio nuestro, * y aun el lugar de tu santuario, ese glorioso trono enaltecido desde el principio! *

Que nuestro candelero nunca sea removido de su lugar aunque sea eso lo que merezcamos por haber abandonado nuestro primer amor. * No hagas con nosotros lo que hiciste en el lugar donde estaba Silo, en que habitó tu nombre desde el principio. *

Que nunca conozcamos lo que es tener hambre de la palabra ni andemos errantes de mar en mar y desde el río hasta los confines de la tierra en busca de tu palabra. *

Oh Señor, eres la estabilidad de nuestros tiempos, la abundancia de salvación, de sabiduría y de ciencia. El temor de Jehová es nuestro tesoro: * Que el justo florezca en medio nuestro y haya quienes te teman en nuestra tierra, mientras duren el sol y la luna, por todas las generaciones, * para que sobreabunde la paz * y los hijos que aún hayan de nacer puedan alabar al Señor. *

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