Ora por las Naciones del Mundo y tu Propia Nación

11

Por las naciones vecinas y por todos los países del mundo.

Señor, tú gobiernas las naciones: * ¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? * Tú te sientas en el trono juzgando en forma justa; * juzgas, por tanto, el mundo con justicia y a los pueblos con rectitud. *

Señor, apresura los días en que harás cesar las guerras hasta los fines de la tierra; * en que las naciones no alzarán espada contra las naciones, ni se levantará reino contra reino, sino que volverán sus espadas en rejas de arado, sus lanzas en hoces y no se adiestrarán más para la guerra. *

Dios de Israel, tú haces de tus reyes ayos y de tus reinas nodrizas. *

Y en los días de estos reyes, que el Dios del cielo levante un reino que no será jamás destruido, * el reino mismo del Redentor. Y sean cuales fueren los pensamientos del corazón del hombre, haz que permanezcan tus consejos, * y cumple los deseos de tu corazón para con todas las generaciones. *

12

Por mi propia tierra y nación, el bienestar de la cual debo especialmente buscar, para que, en su paz, tu iglesia en esta tierra goce de paz.

12.1

Te agradezco, Dios, por tu misericordia para con mi nación.

Bendito seas porque me has puesto sobre una colina fértil * y no pusiste mi casa en llanura plana, ni sal en la tierra de mi morada, * sino que la tierra en que habito da fruto. *

Señor, tú has sido propicio a mi tierra. * Con mis oídos he oído lo que mis padres en la fe contaron, las obras que hiciste por tu iglesia en sus días y en tiempos antiguos, * y tal como lo he oído, también lo he visto; pues me acuerdo de tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo. *

Has dado a tu iglesia tierra deseable, * la tierra de Emanuel, * que es el valle de la visión; * has establecido tu pacto entre nosotros, y tu santuario está en medio nuestro. *

Vivimos seguros bajo nuestra propia parra e higuera, * y hay paz para los que entran y también para los que salen. *

Y como el Señor ama a mi pueblo, ha establecido sobre nosotros un buen gobierno, para hacer derecho y justicia, * para infundir temor al que hace lo malo, y protección y alabanza al que hace el bien. *

12.2

Debo humillarme delante de Dios por los pecados y provocaciones de mi nación.

Mi pueblo es gente pecadora, gente cargada de maldad, una generación maligna; * por eso, muchos son los motivos que tenemos para gemir por todas las abominaciones que se cometen entre nosotros. *

La maldad se ha multiplicado entre nosotros y el amor de muchos se ha enfriado. *

Dios mío, no nos olvides ni nos abandones a pesar de que nuestra tierra está llena de pecado contra el Santo de Israel. *

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