Agradece a Dios por la Designación del Redentor y su Misericordiosa Condescendencia

2.2.10

Por la designación del Redentor y la misericordiosa buena voluntad de Dios para tratar con el hombre en nuevos términos, dejando de lado las demandas del pacto roto de la inocencia.

Te bendigo porque, cuando las ofrendas y sacrificios que no deseabas no te complacieron, entonces el eterno Hijo de Dios dijo: “He aquí, he venido para hacer tu voluntad, Oh Dios,” y “Has preparado un cuerpo para mí”: * Y porque, tal como en el rollo del libro estaba escrito de él, se deleitó en hacer tu voluntad, Oh Dios; sí, tú ley estaba en su corazón. *

Tú le has concedido ayuda a uno que es poderoso, a un elegido del pueblo: Tú has encontrado a David, tu siervo, con tu aceite santo lo has ungido, * con óleo de alegría más que a sus compañeros, * y prometiste que tu mano lo sostendría y que tu brazo lo fortalecería * y que lo harías primogénito, el rey más grande de la tierra. *

Yo te bendigo porque el Padre ahora no juzga a nadie sino que cargó todo el juicio sobre el Hijo; * así como Él tiene vida en sí mismo, le ha dado vida al Hijo en sí mismo y le ha dado la autoridad para ejecutar el juicio porque él es el Hijo del Hombre; * porque el Padre ama al Hijo y ha puesto todas las cosas en sus manos, * y entre ambos habrá consejo de paz. *

Él es tu siervo a quien sostienes, tu elegido en quien se deleita tu alma; * tu Hijo amado en quien tienes contentamiento; * has dado a tu Hijo como pacto al pueblo * y a través de él no estoy bajo la ley sino bajo la gracia. *

Porque Dios amó de tal manera al mundo, que dio a su único Hijo, para que cualquiera que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. *

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