Agradece a Dios por Preservarte

2.2.3

Debo dar gracias por mi preservación, porque mi vida es prolongada y porque puedo continuar usando mi razón, mis miembros y mis sentidos.

Le debo a la Providencia el no haber muerto al nacer y el no haber salido del vientre y expirado; las rodillas que me recibieron y el pecho que me amamantó. *

A pesar de que antes de nacer me llamaban rebelde, * aun así, por tu poder, yo he nacido de ti antes de mi nacimiento y me has llevado desde que estaba en el vientre, * y has guardado mi alma entre los vivientes y no has dejado que mi pie resbale. *

Todos mis huesos dirán: “Oh SEÑOR, ¡quién es como tú!” * Porque tú guardas los huesos y no permites que ninguno de ellos se quiebre. *

Yo me acuesto y me duermo por ti, SEÑOR, y me haces vivir con seguridad. *

Tú has dado órdenes a los ángeles con respecto a mí, para que me guarden en todos mis caminos; para que me sostengan en sus manos, para que no tropiece contra una piedra. * Todos ellos son espíritus que ministran, enviados para el bien de los que heredarán la salvación. *

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