Dirigirse a Dios con reverencia y temor

Estando así mi corazón comprometido para acercarme a Dios. *

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Debo dirigirme solemnemente a ese infinitamente grande y glorioso Ser ante el cual debo actuar como quien posee una total convicción de su presencia, un santo temor y una reverencia a su Majestad, lo cual puedo hacer usando expresiones como éstas:

¡Santo, santo, santo, es el Señor Dios Todopoderoso, que era, que es, y que ha de venir! *

¡Oh tú, cuyo nombre es Jehová; tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra! *

Oh Dios, Dios mío eres tú, de madrugada te buscaré; * mi Dios, y te alabaré; Dios de mi padre, te enalteceré. *

¡Oh tú que eres el Dios verdadero, el Dios vivo, el único Dios vivo y verdadero, * y el Rey eterno! * Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. *

Y así me distinguiré de los que adoran dioses falsos.

Los ídolos de las naciones son plata y oro, son vanidad y mentira, obra de manos de hombres; * semejantes a ellos son los que los hacen y cualquiera que confía en ellos. * Mas no es así la porción de Jacob, porque Él es el Hacedor de todo, e Israel es la vara de su heredad; Jehová de los ejércitos es su nombre, * Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. *

La roca de ellos no es como mi Roca, mis enemigos están solos; * pues Él es la Roca de la eternidad; en el Señor está la fortaleza de los siglos. * Eterno es su nombre, y su memoria de generación en generación, * los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparecerán de la tierra y de debajo de los cielos. *

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