Adorar a Dios reverentemente (Parte 1)

2

Debo adorar reverentemente a Dios como un Ser transcendentemente brillante y bendito, autoexistente y autosuficiente, Espíritu infinito y eterno que tiene todas las perfecciones en sí mismo, y darle la gloria de sus títulos y atributos.

Oh Señor, mi Dios, mucho te has engrandecido; te has vestido de gloria y de magnificencia. Te cubres con vestiduras de luz, * pones tinieblas  por tu escondedero, * y no puedo ordenar las ideas a causa de las tinieblas. *

Este es el mensaje que he oído de ti, y sobre él pongo mi sello de que es verdadero: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en Él; * Dios es amor, y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. *

Eres el Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación, y del cual procede toda buena dádiva y todo don perfecto. *

Tú eres el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible, a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver. *

Marque esta página para su próxima visita

Comparta esta página con un amigo

close
Open Utility