Reconocer la verdad inmutable de Dios y su grandeza

2.9

Que su verdad es invariable, y los tesoros de su bondad inagotables.

Eres bueno, y tu inquebrantable amor dura para siempre. *

Tu fidelidad es grande para mí, * y fiel por todas las generaciones. *

Proclamaste tu nombre: ¡El Señor! ¡El Señor! Fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado. * Y en esto, tu nombre es mi torre fuerte. *

Bueno eres y bienhechor, * bueno eres para con todos, y tu misericordia sobre todas tus obras. * Ciertamente Dios es bueno para con Israel, para con los limpios de corazón. *

Ojalá hicieras pasar todo tu bien delante mí, * para que yo pudiera gustar y ver que eres bueno, Señor; * y que tu misericordia estuviera siempre delante de mis ojos. *

2.10

Y por último, habiendo dicho todo lo que pueda de las gloriosas perfecciones de la naturaleza divina, reconocer que estoy infinitamente lejos de apreciarlas como debiera.

He aquí, estas cosas son sólo los bordes de tus caminos; ¡cuán pequeño es el susurro que oigo de Dios! Pero el trueno de su poder, ¿quién lo puede comprender? *

El Todopoderoso es inalcanzable; grande en poder; y en juicio y en multitud de justicia no afligirá; * es exaltado sobre toda bendición y alabanza. *

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