El Pan Nuestro de Cada Día, Dánoslo Hoy (continuación)

Bendice, oh Jehová, lo que hiciéremos, y recibe con agrado la obra de nuestras manos; * concédenos lo necesario para proveer para los de nuestra casa, * y para dejar, hasta donde sea justo hacerlo, herencia a los hijos de nuestros hijos. * Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros y la obra de nuestras manos confirme, sí, la obra de nuestras manos confirme. * Oh Señor, bendícenos con las mejores dádivas de la tierra y su plenitud; * pero, por sobre todo, haz que tengamos el favor del que habitó en la zarza y las bendiciones que vinieron sobre la cabeza de José, sobre la frente de aquel que fue príncipe entre sus hermanos. *

Pero si la higuera no floreciere, ni en las vides hubiere frutos, aunque faltare el producto del olivo, y los labrados no dieren mantenimiento, si las ovejas fueren quitadas de la majada, y no hubiere vacas en los corrales, con todo nos alegraremos en Jehová y nos gozaremos en el Dios de nuestra salvación. *

Padre, no pedimos pan para muchos días, sino el de hoy; quisiéramos aprender (Señor, enséñanos, por favor) a no afanarnos por el mañana, lo que comeremos, lo que beberemos o lo que vestiremos, sino a echar sobre ti, nuestro Padre celestial, esa ansiedad, pues tú sabes que tenemos necesidad de todas estas cosas. * Tú que alimentas a las aves del cielo, que no siembran ni siegan, por nosotros harás mucho más * pues valemos más que muchos pajarillos. *

No pedimos el alimento de cada día tan solo para nosotros mismos, sino también en favor de otros: Oh sacia a tus pobres de pan. * Que los que caminan en justicia y hablan lo recto habiten en las alturas; que la fortaleza de rocas sea su lugar de refugio, que se les dé su pan y sus aguas sean seguras. *

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