Porque Tuyo es el Reino

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Porque tuyo es el reino, y el poder y la gloria por todos los siglos. Amén. *

Padre del cielo, haz que venga tu reino, porque tuyo es el reino, tú eres Dios en los cielos y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones; * que se haga tu voluntad, pues tuyo es el poder, y no hay nada que sea difícil para ti; * que tu nombre sea santificado, pues tuya es la gloria, y has puesto tu gloria sobre los cielos. *

Padre que estás en los cielos, suple nuestras necesidades, perdona nuestros pecados y guárdanos del mal, pues tuyo es el reino, y el poder y la gloria, y tú eres Señor de todos, rico para con todos los que te invocan. * Ninguno puede perdonar pecados, sino solo tú; * sea magnificado tu poder al perdonar los nuestros. * Por cuanto es gloria de Dios perdonar * y ayudar al desvalido, ¡ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre! *

Anhelamos alabarte en todas nuestras oraciones pues tú eres grande y digno de suprema alabanza. * Alabamos tu reino por cuanto es reino de todos los siglos, y tu señorío perdura por todas las generaciones, * con el cetro de justicia. Tú amas la justicia y aborreces la maldad. * Tuya, oh Señor, es la misericordia, y tú pagas a cada uno conforme a su obra. * Alabamos tu poder pues tu brazo es potente; fuerte es tu mano, exaltada tu diestra. Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; misericordia y verdad van delante de tu rostro. * Alabamos tu gloria; que la gloria de Jehová sea para siempre. * Gloria sea al Padre, al Hijo y al Santo Espíritu; como eran al principio, son hoy y habrán de ser eternamente. * ¡Oh que Dios sea alabado en su santuario  y en la magnificencia de su firmamento! ¡Que sea alabado por sus proezas conforme a la muchedumbre de su grandeza! * ¡Todo lo que respira alabe a Jehová! ¡Aleluya! *

Y por cuanto sabemos que nos oye en cualquiera cosa que le pidamos, de acuerdo con su voluntad, confiamos en que tenemos las peticiones que le hemos hecho * y nos gloriaremos en sus alabanzas. * Ahora conocemos que Jehová salva a su ungido, y por causa suya nos responderá desde sus santos cielos con la potencia salvadora de su diestra; * por lo tanto, en señal no solo de nuestro deseo, sino también de nuestra confianza de ser oídos en el nombre de Cristo, decimos: Amén, Amén.

* Gloria Patri.

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