Padre Nuestro (continuación)

Capacítanos para llegar a ti con confianza y seguridad, * como a un Padre, un tierno Padre que perdona a su hijo que le sirve; * y como teniendo un abogado delante del Padre, * quien, sin embargo, nos ha dicho que el Padre mismo nos ama. *

Tú eres Padre, pero, ¿dónde está tu honra? * Señor, concédenos tu gracia para poderte servir con temor y reverencia como conviene a hijos. *

Tú eres un Padre y, si los padres terrenales, que son malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¡cuánto más nuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan! * Señor, danos el Espíritu de gracia y oración. *

Llegamos a ti como hijos pródigos que han dejado la casa de su Padre para ir a una tierra lejana; * nos levantaremos e iremos a nuestro Padre, pues en su casa hay abundancia de pan y, si permanecemos lejos de Él, moriremos de hambre. Padre, hemos pecado contra el cielo y contra ti y ya no somos dignos de ser llamados tus hijos: haznos como tus jornaleros. *

Tú eres nuestro Padre que está en el cielo, * y por lo tanto a ti, oh Señor, levantamos nuestras almas.* A ti levantamos nuestros ojos, a ti que habitas en los cielos. Como los ojos del siervo miran a la mano de su señor, y como los ojos de la sierva a la mano de su señora, así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios; * eres el Dios a quien los cielos y los cielos de los cielos no pueden contener, * y al cual, sin embargo, tenemos acceso * por tener un Sumo Sacerdote que traspasó los cielos como nuestro precursor. *

Tú habitas, oh Señor, en la altura y la santidad; * ¡santo y temible es tu nombre! * Dios está en los cielos y nosotros en la tierra; * por tanto, nos corresponde hablarle con palabras escogidas, * teniendo, con todo, libertad para entrar en el lugar santísimo a través de un Mediador. *

Te rogamos que mires desde el cielo y contemples desde tu santa y gloriosa morada; * que tengas misericordia de nosotros y nos ayudes. *

El magnífico firmamento es tuyo: * Oh ¡respóndenos desde tu santo cielo con la potencia salvadora de tu diestra! * ¡Envíanos ayuda desde el santuario y desde Sion susténtanos! *

El cielo es la morada de nuestro Padre * y, por eso, ¡oh que podamos tener en ella nuestra ciudadanía * y buscar las cosas de arriba! *

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