Santificado Sea tu Nombre

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Santificado sea tu nombre.

Y ¿cuál es ahora nuestra petición? ¿Cuál nuestra demanda? * ¿Qué queremos que nos hagas? * El anhelo de nuestro corazón y nuestra oración es, en primer lugar: * Padre en los cielos, que tu nombre sea santificado. Pedimos que tú seas glorificado como un Dios santo. *

Deseamos exaltar a Jehová nuestro Dios y postrarnos ante el estrado de sus pies * en su monte santo, para alabar su grande y asombroso nombre * que es santo, pues el Señor nuestro Dios es santo. * Tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel. *

Nos gloriamos en tu santo nombre, por lo cual se alegrarán nuestros corazones; * al haber confiado en Él, * lo alabaremos y nos gloriaremos siempre en sus alabanzas. *

Señor, haz que podamos glorificar por siempre tu santo nombre alabándote de todo corazón * y llevando mucho fruto para gloria de nuestro Padre celestial. * Oh que pudiésemos ser para Dios por fama, alabanza y honra, * y que, siendo llamados de las tinieblas a su luz admirable, le fuéramos un pueblo propio que anunciara las virtudes del que nos llamó. *

¡Oh que seamos tus hijos, obra de tus manos, que santifiquemos tu nombre y al Santo de Jacob, y temamos al Dios de Israel! * Que seamos para alabanza de tu gloria. *

Capacítanos para utilizar los dones que hemos recibido para ministrar a otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios, para que en todo Dios sea glorificado por Jesucristo. * Si padecemos, permite que suframos como cristianos y en ese nombre glorifiquemos a Dios, * conforme a nuestro anhelo y esperanza de que Jesucristo sea siempre  magnificado en nuestros cuerpos, ya sea por vida o por muerte. *

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