Hágase tu Voluntad (continuación)

Señor, concédenos gracia a cada uno para conocer y hacer la voluntad de nuestro Padre que está en los cielos. * Esta es la voluntad de Dios: nuestra santificación. * Que el Dios de paz nos santifique por completo. * Permite que seamos llenos del conocimiento de tu voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, * y haznos aptos en toda buena obra para que hagamos tu voluntad. * Que nos baste ya el tiempo pasado para haber andado en las obras de la carne, * siguiendo la corriente de este mundo. * Y, de hoy en adelante, permite que hacer la voluntad de nuestro Padre y acabar su obra sea siempre nuestra comida y nuestra bebida; * no haciendo nuestra propia voluntad sino la del que nos envió, * para que seamos de aquellos que entrarán en el reino de los cielos * y no de los que recibirán muchos azotes. *

Señor, concede a otros también la gracia para conocer y hacer tu voluntad, para discernir la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta; * que no sean insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor; * permite que sean firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere: * Que sirvamos todos a nuestras generaciones según esa voluntad. * Y cuando hayamos hecho la voluntad de Dios, que obtengamos la promesa; * Señor, que la palabra que has hablado acerca de tus siervos sea establecida para siempre, y hagas como has dicho. *

Nos regocijamos en que tu voluntad sea hecha en los cielos: que los santos ángeles ejecuten tu palabra y obedezcan siempre a la voz de tu precepto; * que vean siempre el rostro de nuestro Padre. * Nos dolemos de que tu voluntad sea tan poco acatada en la tierra, y que entre los hijos de los hombres haya tantos cautivos en el lazo del diablo a voluntad de él. * ¡Oh que esta tierra sea hecha más como el cielo! ¡Y los santos más como los santos ángeles! Y que nosotros, que esperamos en breve ser como los ángeles del cielo, * podamos ahora, como ellos, alabarte sin cesar; * que podamos ahora, como ellos, oponernos y resistir a Satanás; * que podamos ser como las flamas de fuego volando con presteza, * dirigiéndonos derecho hacia adelante, hacia donde se mueva el Espíritu; * que podamos servir en favor de otros * y así podamos entrar en la compañía de muchos millares de ángeles en alegre reunión. *

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