Ora Sinceramente por el Perdón de tus Pecados

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Debo orar sinceramente por el perdón de todos mis pecados.

Señor, vengo a ti como el pobre cobrador de impuestos que permaneció lejos y ni siquiera levantó sus ojos al cielo, pero golpeó su pecho; y oro su oración: “Dios, sé propicio a mí, pecador”: * Que el Dios de la infinita misericordia sea misericordioso conmigo.

Oh lávame más y más de mi iniquidad y límpiame de mi pecado, porque yo reconozco mis rebeliones y mi pecado está siempre delante de mí; * purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame y seré más blanco que la nieve; * esconde tu rostro de mis pecados y borra todas mis maldades. *

Ten misericordia de mis iniquidades y no recuerdes más mis pecados. * Oh perdona mi gran deuda. *

Justifícame gratuitamente por tu gracia a través de la redención que es en Jesús, * de todo aquello de lo que no puedo ser justificado por la ley de Moisés. *

Oh no dejes que mi iniquidad sea mi ruina; * que el Señor quite mi pecado para que no muera, * no muera eternamente, para que no sufra daño de la segunda muerte. *

Deshaz mis transgresiones como una nube y mis pecados como la niebla; porque regreso a ti, porque me has redimido. *

No entres en juicio con tu siervo, oh Señor, porque ningún ser humano se justificará delante de ti. *

Quita toda iniquidad, acepta lo que es bueno, sana mi apostasía y ámame libremente; aleja tu enojo de mí, porque en ti el huérfano encuentra misericordia. *

Aunque mis pecados han sido como la grana, haz que sean blancos como la nieve; y aunque han sido rojos como el carmesí, haz que sean como la lana; para que queriendo y oyendo, pueda comer de lo bueno de la tierra. *

Diré a Dios: “No me condenes, * sino líbrame de caer en el sepulcro, porque tú has provisto el rescate.” *

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