Lamenta y Confiesa tus Pensamientos Vanos y tus Inclinaciones Carnales

4.3

La vanidad de mis pensamientos, el abandono que ellos hacen de aquellas cosas que les deberían ser familiares, y su permanente atención a aquellas otras que poseen menor dignidad y tienden a corromper mi mente.

Todo designio de los pensamientos de mi corazón es el mal, sólo el mal, continuamente * y así ha sido desde mi juventud. *

¿Hasta cuándo permitiré en medio de mí los pensamientos de iniquidad? * Como las ideas del necio, aquellos pensamientos son pecado. * Porque del corazón salen los malos pensamientos, * que maquinan el mal en sus camas, * y llevan el corazón con los ojos del necio hasta el extremo de la tierra. *

Pero Dios no está en todos mis pensamientos; * bueno es si se encuentra en alguno de ellos. Me he olvidado de la roca que me creó y del Dios que me creó: * Me he olvidado de Él por innumerables días, * y mi corazón se ha ido tras la vanidad haciéndose vano. * Mi íntimo pensamiento era que mi casa sería eterna; * y éste, mi camino, es locura. *

4.4

La carnalidad de mis inclinaciones, su enfoque en objetos incorrectos y su traspaso de los límites debidos.

He puesto mi mente en las cosas de abajo cuando debería haberla puesto en las cosas de arriba, donde está mi tesoro * y donde está Cristo sentado a la diestra de Dios; * estas cosas son las que debo buscar.

He seguido vanidades ilusorias y su misericordia he abandonado; * he dejado la fuente de agua viva por cisternas, cisternas rotas que no retienen agua. *

He pisoteado en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, * y me he afanado con respecto a lo que comeré, beberé y vestiré, cosas que los gentiles buscan. *

He elevado mi alma a las cosas vanas * y puesto mis ojos en lo que no es; he mirado las cosas que se ven, que son temporales; pero he olvidado y pospuesto las que son eternas. *

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