Lamenta tu Ira y tu Amor al Mundo y a la Carne

6.2

Los arrebatos de pasión e ira precipitada.

No he tomado como debería las riendas de mi propio espíritu, el cual ha llegado a ser, por tanto, como ciudad derribada y sin muro. *

Me he apresurado en mi espíritu a enojarme, y el enojo ha reposado en mi seno. * Y cuando mi espíritu se ha rebelado, he hablado precipitadamente con mis labios, * y he sido culpable de la gritería y la amargura que deberían estar lejos de mí. *

6.3

Mi codicia y amor al mundo.

Mi vida no ha estado exenta del amor al dinero, * ni he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. *

¿Quién puede decir que está limpio de ese amor al dinero que es la raíz de todos los males, * y de aquella avaricia que es idolatría? *

He buscado grandezas para mí cuando has dicho: “No las busques.” *

6.4

Mi sensualidad y gratificación de la carne.

He puesto mis pensamientos más en las cosas de la carne que en las cosas del Espíritu, * he vivido en deleites sobre la tierra y sido disoluto, y he engordado mi corazón como en día de matanza. *

He provisto para los deseos de la carne, para satisfacer sus deseos, * y aun aquellos deseos carnales que batallan contra el alma; * y en muchos casos he actuado como un amador de los deleites más que de Dios. *

Cuando como y bebo, ¿no como y bebo para mí mismo? *

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